Conoce mi historia humana y gatuna

Mi humana se llama Vi García 🐾

Y esta es nuestra historia, aunque ella todavía no sabe que voy a contarla.

Mi humana siempre ha vivido rodeada de animales. Mucho antes de que yo llegara a su vida, ya había conocido ese amor tan especial que nosotros sabemos entregar.

Creció entre patas, pelos, juegos, aventuras y despedidas. Vivió experiencias maravillosas y otras profundamente dolorosas. Conoció el abandono, la enfermedad y la muerte desde muy pequeña.

Pero hay algo que me gusta de mi humana: con los años aprendió a mirar su historia de otra manera. Ya no solamente desde las heridas, sino también desde todo lo que esas experiencias le enseñaron y cómo la transformaron.

Antes de dedicarse a conversar con nosotros, trabajó como psicóloga acompañando a niños con discapacidad. Aquellos pequeños humanos le enseñaron muchísimo y la hicieron enamorarse todavía más de su profesión.

Y entonces llegó su primera gata.

¡Imagínense! Una humana que había crecido rodeada de animales y que, sin embargo, no tenía idea de lo que significaba compartir la vida con uno de nosotros.

Esa gatita le enseñó a amar de una manera nueva. Y cuando llegó su enfermedad, también le mostró algo que mi humana todavía no conocía tan profundamente: la incertidumbre de no saber qué está viviendo alguien a quien amas y no poder preguntárselo.

Después llegó Maiky.

Ah, Maiky... Ese sí que sabía lo que hacía.

Un gato negro, de esos que algunos humanos llaman gatos de bruja. Y parece que algo de razón tenían.

Cuando Maiky estaba muriendo, mi humana comenzó a escuchar algo que no sabía cómo explicar.

Era como un murmullo en su interior, una voz que sentía venir de él, avisándole que se estaba despidiendo.

Por un momento pensó que se estaba volviendo loca.

Pero aquella experiencia despertó preguntas que terminaron llevándola por un camino completamente nuevo: el de la comunicación animal.

Maiky no solo dejó huellas en su corazón. También le abrió la puerta al trabajo que hoy realiza.

Y entonces seguimos llegando nosotros.

Porque, al parecer, el universo tenía bastante bien organizado el reparto de esta historia. Aunque debo decir que nadie me consultó.

Después de Maiky llegaron otros gatos, cada uno con sus propias enseñanzas.

Y llegué yo, Cuchy. No voy a negar que mi llegada mejoró considerablemente la situación. ¡Alguien tenía que poner orden!

Después llegó Fátima, su hija, y me tocó compartir mi territorio con una pequeña humana. Así vi a Vi descubrir otra forma maravillosa de amar: ser mamá.

También llegó Rafael, cuyo paso por nuestras vidas fue demasiado breve. Su partida inesperada y traumática volvió a enfrentar a mi humana con un dolor que jamás imaginó.

Hoy ha unido sus dos grandes pasiones: la psicología y la comunicación animal, acompañando a gatos y a las personas que los aman en las distintas etapas de sus vidas.

¿Y yo? Aquí sigo, camino a los quince años.

Ya no escucho nada, estoy SORDA, asi dijo el veterinario, bueno yo no lo escuche, vi que movía su boca y hacia señas....y mi cuerpo insiste en que tengo seis. ¡Y yo le creo!

Mi humana a veces me habla más fuerte, y recuerda que yo no escucho, pero yo no necesito escucharla para saber cuánto me ama. YO LA SIENTO.

He conocido a la psicóloga, la comunicadora, la mamá y la mujer que ha aprendido a transformar sus experiencias en nuevas formas de acompañar.

Pero para mí siempre será mi humana.

Ah, casi lo olvido…

Soy Cuchy, y esta es la historia de Vi García, contada por quien mejor la conoce.

Con amor y algunos pelos sobre el teclado,

Cuchy 🐾
Supervisora oficial de Vi García · Mujer Gatolística

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